¿CÓMO TE SIENTES AL CELEBRAR EL DÍA 8M? 2


EL MARAVILLOSO TRABAJO DE SER MADRE, ESPOSA, TRABAJADORA, AMIGA Y …

«La tarea específica de las mujeres en épocas de cambio es procurar que no sean olvidados los componentes naturales de la sociedad: los seres humanos.”

            Pero para ello nosotras no debemos perder nuestra esencia y alma de mujer y así  llevar a cabo todo aquello que nos propongamos.

   mujer trabajdoraEn esto de la mujer-esposa-madre-trabajadora (dentro o/y fuera de casa) hay muchos matices, tantos como mujeres y circunstancias. Ya lo decía Ortega y Gasset en aquella famosa expresión: «Yo soy yo y mi circunstancia (familiar, culturar, empleo, vivienda, movilidad geográfica, habilidades intelectuales, momento histórico, ambiente, cualidades, defectos…), y si no la salvo a ella no me salvo yo»

            No nos podemos comparar entre nosotras. En estos tiempos que corren el modelo de mujer-esposa-madre-trabajadora ha cambiado, es una verdadera revolución que reclama cambios estructurales en las instituciones políticas, económicas, culturales y sociales.

            “La sociedad está hecha por seres humanos que nacen, se educan y aprenden el arte de la humanidad, del trabajo y de fraternidad, en la familia, formada por un hombre y una mujer que se esfuerzan por amarse y tienen a sus hijos como prioridad en sus vidas”

            Por ello está revolución dejará en pie a las sociedades que legislen primando el valor del ser humano, especialmente de aquellos más necesitados; que promuevan y apoyen la familia  donde los padres puedan libremente y sin angustias económicas, elegir el número de hijos, y ofrecerles el cuidado que necesita su educación; donde la igualdad ya no sea un tema de debate, pues se ha logrado igualar derechos y salarios.

            “La sociedad que vuelva a valorar la maternidad femenina como uno de los hechos que más realiza a la mujer, como nunca lo hará la adquisición de un bien económico”.

            Aspirar a tener una familia es un objetivo que debe ser exaltado, no censurado.

             Y hoy en día debido, a cómo evoluciona la sociedad, las instituciones, cada vez nacen menos niños, la mujer tiene menos ayudas a la hora de compaginar maternidad y trabajo, digan lo que digan, y ese es nuestro desafío:

            Ser mujer (la grandeza de la dignidad y su maternidad), y como no, nuestra aportación indiscutible en el ámbito familiar, laboral y social. Una mujer como igual pero diferente, distinta pero complementaria al hombre. Una mujer que se sabe portadora de un privilegio – su maternidad- del que la humanidad sale beneficiada, y por ello, le corresponde unos derechos, como muy bien señala J. Haaland Matláry.

            El derecho de tener el apoyo de la sociedad, el derecho a la no interferencia en la vida reproductiva, el derecho a una vida laboral sin discriminaciones, y el derecho a educar a los propios hijos.

            Dicho esto, lo que de verdad necesitamos son soluciones que se adapten a las necesidades reales, siempre hemos sido mujeres trabajadoras dentro y fuera de casa, todos debemos reivindicar- con orgullo y por justicia-, condiciones políticas, económicas, legislativas y administrativas que reconozcan la maternidad, protejan a la familia  y flexibilicen las condiciones de trabajo para las mujeres, no solo para humanizar el mundo laboral, sino para compatibilizar el papel de madre y de trabajadora.

            Se trata de un acto de justicia, pero también de una necesidad pues somos muchas las mujeres que queremos compaginar- ¿Y por qué no?- el trabajo con la maternidad sin tener que renunciar a ser madres –trabajadoras fuera de casa, pero hay que tomar duras decisiones entre decidir entre su vida laboral o familiar, puesto que las necesidades económicas, el miedo a perder nuestro empleo (conocido también como “mobbing maternal”), o a no encontrarlo; y por supuesto, los horarios inhumanos que hoy vivimos, hacen difícil, muy difícil, encontrar un equilibrio adecuado para la dedicación de la mujer al trabajo y a la familia.

      De lo que se trata, sencillamente, es que todos queremos ser mejores de lo que somos y trabajar mejor de lo que lo hacemos y, además, que la gente que nos rodea reconozca nuestra valía humana y profesional. No podemos ignorar que “cuando elegimos amar el trabajo que desempeñamos, todos los días podemos alcanzar el máximo de felicidad, sentido y satisfacción

            El maravilloso trabajo de la mujer-esposa-madre-trabajadora (dentro o/y fuera de casa) no tendría sentido sin fundamentarse en esta sencilla y a la vez, tan difícil regla: Poner el corazón en lo que hacemos, pensando en los beneficios que nuestra actitud aporta a los demás. 

            Dicho esto, me gustaría compartir una oda de una autora poca conocida (Virginia W.) dedicada a la mujer en la que todas nos sentiremos reflejadas. 

A todas las madres, a las hermanas, a las amigas

 Por esas noches de amor sin sueño, de carne dulce y leche tibia arrulladas por la luna

 A todas las hijas del mundo, hijas de la tierra, del amor, del agua

 A nuestra MADRE tierra, tantas veces olvidada, herida, siempre añorada

 A todas las mujeres que trabajan, a las que sufren por hacerse camino en un mundo de hombres

 A las que por ello dejan a un lado sus sueños más profundos, sus instintos, su fluir con las mareas de la eternidad

 Por las que han sido mis rivales en esta lucha por el poder, y creyéndose enemigas, han olvidado conectarse con la hermandad sagrada que une a todas las mujeres del planeta

 Por las mujeres que rezan, por las que siembran, por las que cosechan, por las que llevan un niño a la espalda

 Por las mujeres solas, las abandonadas, las vendidas, las maltratadas

 Para que podamos vivir una igualdad sin violencia, una maternidad sin culpas, un trabajo sin lucha

 Y sobre todo para que podamos recuperar el eterno femenino, y podamos vivir nuestro ser mujer a pleno corazón

 Sin tener que simular ser hombres, sin tener que dejar a nuestros hijos, reconectándonos con nosotras mismas y nuestra Tierra

 Que podamos vivir nuestra espiritualidad femenina, nuestra fertilidad creativa, y aportar al mundo nuestra LUZ de mujer, nuestra esencia de flor, nuestro perfume, que es único, sutil y penetrante como el azahar en primavera

 A todas mis amigas, enemigas, consejeras, maestras, compañeras, a mis abuelas, a mis bisabuelas

 Y sobre todo, a MI MADRE, que me dio la vida, y me la sigue dando cada minuto de su existencia con su amor y su verdad.

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Y yo os digo, después de compartir, estas opiniones y preciosa Oda que:

             A veces nos centramos tanto en hacer felices a los demás que nos olvidamos de nosotras y cuando nos miramos al espejo, estamos cansadas, gordas, y feúchas…por ello os animo a que nos olvidéis de vosotras, de las mujeres tan maravillosas que somos, de nuestra esencia y debemos aceptar que no podemos ser mejores en todo y dejar de exigirnos tanto, solo así podremos vivir mejor y entre todas juntas haremos una sociedad en la que prime el ser humano y sólo nosotras como madres podemos hacerlo, y el coaching facilita este camino sin tregua.  

FELIZ DIA DE LA MUJER TRABAJADORA (pincha en la imagen y descubre el origen de este día Internacional)

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Tu coach.

Susi Nieto.

 


2 ideas sobre “¿CÓMO TE SIENTES AL CELEBRAR EL DÍA 8M?

  • Elena

    Es muy buen artículo. De verdad he pasado muchos años en incertidumbre de atreverme a ser madre. Todavía estoy por conseguirlo. Tengo muchos miedos, si todo va a salir bien, es que ahora no tengo trabajo y desarrollo mi proyecto personal.Pienso que es muy importante luchar por más derechos para la mujer, porque lo merecemos. Somos «las creadoras» de la vida, amor y armonía. Esa energía que ayuda al desarrollo pleno. Muchas gracias por el mensaje. Felicidades por ese día de primavera maravilloso.

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